El Servicio de Espionaje Exterior de Rusia (SVR) acusó formalmente a la inteligencia ucraniana de facilitar y beneficiarse del narcotráfico procedente de América Latina, con especial énfasis en los grupos criminales de México. Según el informe de la entidad rusa, las mafias latinoamericanas buscan desviar hacia Europa sustancias como el fentanilo debido al endurecimiento de los controles en Estados Unidos.
El espionaje ruso afirma que Ucrania funciona como un “corredor seguro” aprovechando la flexibilización de los controles aduaneros por el conflicto bélico. La ruta principal utilizaría los puertos de la región de Odesa en el mar Negro para introducir la droga al mercado europeo a través de Polonia, Moldavia y Rumanía. A cambio, los cárteles estarían interesados en el mercado negro de armas ucraniano. El SVR calificó la situación como una estrategia de Kiev para obtener “ganancias adicionales”.
Paradójicamente, los señalamientos de Moscú chocan con los antecedentes de la región: en 2018, la policía de Argentina incautó 400 kilos de cocaína ocultos en la propia embajada rusa en Buenos Aires, cuyo destino era Rusia mediante el uso de valijas diplomáticas.




